Cómo gestionar la culpa por ausencia si eres mamá trabajadora

Culpa en la maternidad

Estamos de acuerdo en que los tiempos que vivimos no son iguales a los que les tocó vivir a nuestras madres y abuelas que, en la mayoría de los casos, podían quedarse en casa a cuidar de sus hijos.  Nuestra realidad es otra y, por necesidad o por decisión,  si dejas a tus hijos para salir a trabajar es probable que enfrentes la culpa por ausencia de la mamá trabajadora.

Hace poco escuché a una buena amiga decir que había algo que todas las mamás tenemos y compartimos: la culpa.  Sin importar la edad, nacionalidad, grado de instrucción o cualquier otro rasgo que nos pueda diferenciar, todas experimentamos ese sentimiento que muchas veces nos juega malas pasadas. 

Hoy quiero que nos demos una palmadita en la espalda y que aprendamos cómo podemos gestionar estas emociones para que nuestra maternidad sea más gratificante.

¿Por qué experimentamos la culpabilidad en la maternidad?

Recuerdo el momento cuando tuve a mi primer hijo y la avalancha de emociones que experimenté y que no sabía identificar y mucho menos gestionar.  Sabemos que la etapa de la gestación, el parto y la crianza convierte nuestras vidas en una auténtica montaña rusa emocional que debemos aprender a gestionar por el bienestar de nuestros hijos y el nuestro.

Pero, ¿por qué experimentamos tanta culpabilidad en la maternidad? 

Puede que la personalidad y las vivencias de cada madre den una respuesta diferente a esta pregunta, sin embargo en líneas generales, hay situaciones que pueden explicar el origen de este sentimiento de culpa en las madres:

  • El miedo es el origen de todas nuestras inseguridades. Tenemos un profundo temor de no hacerlo bien y dañar una vida cuya sobre vivencia depende exclusivamente de nosotras.
  • Las altas expectativas que otros y nosotras mismas tenemos acerca de nuestro desempeño como madres. Todos a nuestro alrededor y nosotras mismas esperamos hacerlo todo y hacerlo bien. Al fin de cuentas somos mujeres y se supone que eso basta para ser buenas madres.
  • La soledad de las madres. No hay nada más desgarrador que ese sentimiento de desamparo que experimentamos al convertirnos en mamás y que nos produce una sensación de separación del resto de las personas que nos rodean.
  • La falta de una red de soporte, que va ligado al punto anterior, pero que tiene que ver con la ausencia de apoyo físico y emocional.  Cuando tienes un bebé, tus necesidades pasan a un segundo plano.

Estas emociones no disminuyen con el tiempo e incluso pueden hacerse más profundas sobre todo si eres una mamá trabajadora. 

La culpabilidad en la mamá trabajadora

La culpa por ausencia es muy común en toda mamá trabajadora, sin importar si lo hace por deseo o por necesidad.  En realidad, la razón que tengas para dejar a tu hijo con extraños mientras trabajas no hace mucha diferencia en las emociones que produce en nosotras. 

La incertidumbre de lo que les pueda pasar a nuestros niños mientras no están bajo nuestra vigilancia, sumado a las posibles repercusiones que nuestra ausencia pueda tener en ellos en sus etapas futuras como en la adolescencia o la adultez.

La continua auto exigencia y el miedo a ser juzgadas van sumando motivos para que estos sentimientos de culpa por ausencia vayan calando en nuestro inconsciente. Por eso es tan necesario tener estrategias para aprender a gestionar la culpabilidad en la maternidad.

Cómo gestionar la culpa por ausencia si eres una mamá trabajadora

Y si no eres una mamá trabajadora pero también enfrentas estos sentimientos de culpabilidad, estos consejos también te pueden ayudar, porque al final del día, todas las madres experimentamos las mismas emociones.

Estas son algunas recomendaciones sencillas que, desde mi experiencia y las de otras madres que he conocido, sirven como guía para aprender a gestionar la culpa en la maternidad.

 

1.- Identifica la culpa y cambia de paradigma:

Lo primero que debemos hacer es llamarla por su nombre porque no siempre tenemos plena conciencia de que eso que tanto nos afecta es el sentimiento de culpa.  Tan pronto como identifiques el sentimiento y qué lo causa, haz lo necesario para cambiar ese paradigma.

Mamá sin culpa
Trabajando sin culpa

Esto es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé. Sin embargo, es posible sí entendemos que más que culpables, somos responsables. Cuando sustituyes la palabra culpa por responsabilidad, esta te condiciona a tomar acciones que te ayuden en tu desempeño como madre, en lugar de paralizarte por el miedo a hacerlo mal.

2.- Acepta tus propias limitaciones

La mujer maravilla solo existe en la TV y las madres perfectas solo están en las redes sociales.  La maternidad trae consigo cansancio, miedo, incertidumbre, frustración y mucho trabajo. Acepta que no puedes hacerlo todo, que habrá días buenos y otros no lo serán tanto.  

No te compares, que cada una tiene puntos fuertes que otras desean, incluyéndote. Recuerda no necesitamos hacerlo todo ni hacerlo bien y cada una está librando sus propias batallas.

 

3.- Crea una red de apoyo

Bien sea que acabes de dar a luz o si eres una mamá trabajadora, no dudes en pedir ayuda.  Esa red de apoyo incluye a el padre, la familia, amigos de confianza o el personal con quien dejas a tu hijo en su guardería o escuela. 

Siempre habrá temor y desconfianza  porque, como ya te mencioné, el miedo es nuestro compañero inseparable en el camino de la maternidad, más no quien nos domina.  Necesitamos apoyarnos en otros para evitar nuestro propio desgaste.

 

4.- Sé amable contigo misma y practica el auto cuidado

Nuestro mayor enemigo y peor verdugo son nuestros propios pensamientos. Hablando con honestidad, somos más severas juzgando nuestro desempeño y ese juicio es alimento para la culpa en la maternidad.

Te recomiendo que prestes atención a tu diálogo interno y comiences a sustituir las palabras duras por palabras de amabilidad contigo misma. Práctica el auto cuidado.  Aparta tiempo, sí tal cual lo estás leyendo, aparta tiempo para hacer actividades que te llenen y te den placer. Y si eres de las que piensas que no tienes tiempo, lee nuevamente el punto anterior.

5.- Tiempo de calidad vs. cantidad de tiempo

¿Cuántas veces no pasamos el día entero con nuestros hijos y ni siquiera les prestamos atención?  La verdad es que no es importante la cantidad de horas que estamos con nuestros hijos, lo importante es  que el tiempo que tengamos estemos atentos, con todos los sentidos centrados en el aquí y el ahora.

Practica la escucha activa, inventa juegos y actividades que los diviertan y les enseñe. Incorpora herramientas que te faciliten la interacción con tus hijos.  Aprovechemos cada minuto para conversar y jugar con ellos, ya sea en el tráfico o mientras esperamos para pagar en el supermercado. Recuerda siempre que no se trata de la cantidad, sino de la calidad. 

6.- Incorpora rutinas sencillas 

Las madres siempre estamos a tope, llenas de tareas, un sinfín de pendientes que no dan respiro alguno, ¿Cierto? Por ello es obligatorio incorporar rutinas en la vida diaria.

Tener rutinas nos ayudará a tener mejor desempeño diario en el trabajo y en el cuidado de nuestros hijos. Fijar una hora de estudio, de baño, de juego te ayuda no solo a cumplir con todos los pendientes, será un aliciente para tu mente, te ayudará a mitigar esa sensación de no estar haciendo suficiente y creará buenos hábitos en tus hijos. 

7.- Busca ayuda profesional

Si consideras que el sentimiento de culpa por ausencia es grave y te impide desenvolverte en tu día a día, te recomiendo buscar ayuda de un profesional. La salud mental cada día toma más relevancia y buscar apoyo de un especialista es una decisión inteligente que a la larga ayudará a todos los miembros del grupo familiar.

La culpa por ausencia es un sentimiento común en toda mamá trabajadora, pero con estas recomendaciones estoy segura que podrás gestionar estas emociones que acompañan nuestra maternidad.

Te garantizo que nuestros hijos estarán orgullosos y satisfechos de tener madres realizadas y felices que no solo dan todo por cuidarlos, sino que también hacen lo necesario para cuidar de sí mismas.

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